domingo, 11 de diciembre de 2016

Tejas de gato.

Me gusta subirme
cuál gato negro en los tejados.
Respirar la noche que en sus estrellas tintinea tranquila.

Me gusta prender un cigarro y dejar volar mis pensamientos
Volverme humo.
Volverme noche, navegar por las constelaciones de mis recuerdos.

Me gusta volverme bruja
Tratar de predecir el futuro; imaginar el porvenir.

Sentir que la vida es como estas tejas.
Una tras otra, una encima de otra formando el techo que cuida mis pasiones, impulsos, deseos, contradicciones, dolores y predicciones.
Me gusta cantarle al farol de luz que me regala un poco de sol para escribir en ésta oscura noche.

Pero lo que más me gusta, ahora, en este techo.
Cuando me vuelvo gato, humo, noche, bruja, farol y estrellas.
Es la calma que me da el cigarro que apago en completa soledad.

Ese que me recuerda, que si tengo la noche, no necesito nada más.