Detrás de su copa llena de vino tinto, estaban sus rojos
labios y detrás de éstos, las palabras que nunca dijo.
Detrás de sus largas pestañas, llenas de rímel, sus ojos
negros, y en ellos, todo lo que conoció, lo que vio y lo que jamás pudo
olvidar.
Detrás de ese lunar, la locura que la envolvió cuando la
noche llegó.
Y detrás de su largo pelo, se esconden las sirenas, listas
para cantar.
Una viuda negra camina por sus tres anillos y se trepa por
su cigarrillo, perdiéndose lentamente entre las telarañas del humo.
En el cuello, el tatuaje que la hacía parecer gitana, ese
atrapa sueños.
Cuántos sueños habían perdidos en esa tinta, cuántos hombres
habían intentado acercarse a ella.
Sus labios rojos saboreaban el vino…
Sus pestañas miraban hacia el escenario, iba todas las
noches al mismo pub, ya la conocían los meseros, pedía siempre su copa de vino
tinto y en verano un platito con frutillas.
Sonaba de fondo Mercy
de Duffy, y ella se daba cuenta de que él la miraba desde una esquina, al rato
él le mandó un trago, con el mozo.
El mozo le advierte:
- Ella no busca a alguien, sólo conquista, no tiene compasión ni cuidado, yo que tú no lo intento- dijo con la voz temblorosa.
- Ella no busca a alguien, sólo conquista, no tiene compasión ni cuidado, yo que tú no lo intento- dijo con la voz temblorosa.
-Es justo lo que ando buscando -dijo el hombre decidido.
-Se lo advertí- terminó por decir el mozo y dicho esto, tomó
el Martini y lo llevó a la mesa de ella.
Ella giró la cabeza sobre su hombro y miró coqueta y él se
acercó lentamente, entablaron una conversación y la gente los miraba raro.
Él andaba vestido, bastante simple, camisa a cuadros,
chaqueta mezclilla y unos pantalones de tela color oscuro. Nada resaltaba de
él, tal vez sólo su boina, algo francesa. Pero en realidad, era un tipo bien
desaliñado.
Conversaron por horas, la gente que pasaba los miraba con
algo de asco tal vez. Bailaron un rato, ambos sabían bailar bien el Rock n’
Roll, así que disfrutaron de un buen baile. Finalmente dejaron el bar, ella
olvidó uno de sus anillos arriba de la mesa y él pagó la cuenta de todo esa
noche.
Se fueron al departamento de ella, cuando llegaron ella
prendió un cigarro y le ofreció Whisky a su invitado, se sacó por fin los altos
tacos y los dejó en el suelo lentamente, se acercó a él, como un gato lo hace para
cazar ratas, y de pronto se abalanzó sobre él, sin embargo, su invitado se sorprendió
y se echó para atrás.
-¿No crees que es muy luego? – dijo empujándola, pero con
ternura.
-Es que yo… bueno, tal vez – dijo algo enojada volvió a sentarse, agarró el
corto de Whisky y se lo tomó de un trago -Voy a servirte otro - dijo con voz
firme.
-No te pongas así, deberías entenderme, a mí me interesas,
¿podemos intentar algo?- dijo con voz tranquila él.
-No- dijo ella, casi como si no lo estuviera escuchando, el
cigarro humeaba en el cenicero, ella lo tomó y se acostó en el sillón, mirando
al blanco techo de su departamento.
El tipo se levantó, le hizo cariño en la cabeza y luego le
dio un beso en la frente.
-Me voy, espero te vuelva a ver.
Después de esa noche ella perdió su sensualidad, su misterio
y su maldad, se volvió un ente más separado de la sociedad, y trató de
enamorarse de varios de los hombres del bar, pero cada vez que algo resultaba,
ella terminaba la relación diciendo: “¿No crees que es muy luego?”.
Pasaron los años y él chico nunca más apareció, tiempo
después ella decidió ir a otro bar a probar suerte.
Esto es lo que dicen que pasó…
Se acercó a ella un tipo rubio y le dijo con compasión:
-Te ves triste y te ves cansada.
Ella lo miró y le respondió:
-Habría que preguntarle a las arañas.
Cualquiera podría correr de ésta respuesta, loca de seguro
estaba, pero él se rió y le dijo:
-¿No crees que es muy luego?, o sea, recién nos conocemos,
ésas respuestas podrían espantarme.
Ella lo miró, sonrió y dijo coqueta:
-¿Te puedo invitar a un trago?
Él, al darse cuenta de sus intenciones, le dijo:
-Aay, esto es incómodo, soy gay, perdona si sentiste que te estaba joteando, pero no… de hecho ahí viene mi pololo.
-Aay, esto es incómodo, soy gay, perdona si sentiste que te estaba joteando, pero no… de hecho ahí viene mi pololo.
Ella se dio vuelta y lo vio, con camisa de cuadros, bien
simple, chaqueta de mezclilla y la boina que tanto le llamó la atención la primera
vez, era como francesa.
Bien bonito luna.
ResponderEliminarFelicicicicicicicitaciónes hermosa, luminosa y añorable Luna
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