Llueve porque lloramos,
los relámpagos brillan en nuestros ojos,
y cómo granizos golpeamos de hielo el suelo.
Somos frías criaturas, oscuras y eléctricas.
Torcidos de hielo y lluvia...
Grises de nubes negras...
Y una vez que caemos, una vez que la oscuridad ha actuado, nos atrevemos a llorar despacito, a calmar los vientos de la respiración, a dejar brillar de nuevo el sol.
Somos frías criaturas, oscuras y eléctricas, por eso todo podemos lograr, porque sabemos sufrir.
Un dicho Zen dice: ¡Golpea el cielo y escucha el sonido!...
Gracias a eso respiramos hoy...*

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