jueves, 30 de junio de 2016

Cenizas de sentimientos

Mientras se sienta delante del teclado, escucha como las teclas golpean la mesa moviendo por completo su escritorio.
La música suena y en sus oídos y le es imposible distinguir entre el clickeo de las teclas y el tambor de la música.
Se sienta delante de su teclado, sabiendo que debe estudiar, sus emociones se la comen y es por eso que empieza con rabia a golpear las teclas, sin interrupciones, pocos borrones sólo vomitar y vomitar, siempre lo hace… vomitar información.
La música baja su intensidad y ella respira un poco de nuevo, siente su angustia, su melancolía y su odio, pero son sólo los residuos, residuos de los gritos que no pudo soportar dentro y que tuvo que revelar hasta quedar sin aire, esos que resonaron por toda la carretera y que sin embargo se transformaron en silencio, al no ser escuchados.
Cuántos son los niveles de locura, de dolor, de falta, de abandono y de ternura que se pueden sentir, cuánta falta hace expresar eso, eso que no nos deja ser, que no nos deja volver.
Sabe que necesita su abrazo, ese abrazo que antes la sacó de todo dolor, pero sabe también que no existen brazos tan largos como para traspasar la distancia que existe entre el océano y su alma.
Sí, está todo perdido, pero por lo menos por ésta vez, ella sigue escribiendo…


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