Aprendí que
esconderse y llorar son soluciones estáticas,
que te mantienen quieta, que se
te olvida por un momento o por siempre lo que te rodea.
Hoy, decido yo.
Hoy decido
moverme, mi cuerpo estático queda atónito y no me lo cree, nadie me lo cree, yo
no me lo creo, pero yo decido hoy
y hoy decido que en vez de llorar voy a
gritar, que en vez de darme vueltas en la cama voy a bailar hasta que los pies
me duelan y hoy decido que el dolor que me acompaña a todas partes es el
músculo con el que sonrío.
Hoy decido que se acabó y que este estático
cuerpo se olvide por un momento que le permití estar sentado o acostado, hoy
vuelo porque quiero hacerlo y mis plumas caen cual muertas mariposas girando en
el firmamento.
Es ésta transición
extraña, es ésta la bendita maldición que hoy camino, se caen los muros y atrás
está el mar.
Veo, desde el
fondo del bosque como la guerrera quiere salir y gritar y luchar y volar y ésta
vez, la voy a dejar salir.
| Foto: Antonia Fuenzalida Lagies |
No hay comentarios:
Publicar un comentario