viernes, 3 de agosto de 2012

Al colegio Rudolf Steiner, mi hogar



Creo en la enseñanza que socialmente está prohibida, la bella educación que se escondió del mundo.

Creo en las hadas y los duendes que nos daban alegría en el kínder. 
Creo en el caos que nos dio una bella adolescencia en la Media y en el amor de familia que nos dieron en la Básica.


Supe desde muy pequeña que mis profesores eran mi familia, los viejos sabios de la tribu, que repartían conocimientos y que nos cuidaban.
 Supe desde siempre que eran mis maestros, no mis profesores, mis maestros, espirituales y mentales.


Me llevé de este colegio grandes aprendizajes, me llevé de este colegio apasionadas salas de clases e intensos profesores, me llevé de este colegio las herramientas para vivir, me llevé de este colegio la comprensión y cariño a todo ser vivo.

Aquí me enseñaron a moverme en el mundo, a enfrentarme a la vida y a abrazar lo mío, lo sensible y lo intenso.



    

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