A partir de : Manrique
And Sons (Mauricio Electorat, 1960)
El río que no deja de
correr
El río de la
vida ha corrido, haciendo sonar sus piedras.
Cantaron las
gaviotas, chillaron los delfines.
Y yo, sólo
escuché…
Enemigos con
máscaras gritaban desde el otro lado, pero no entendían realmente.
Y yo, sólo
miraba…
Parece que ha
pasado el tiempo.
Los enemigos
se han quitado las máscaras, los he mirado a los ojos, todos son iguales a mí.
Tienen mi
cara, mis ojos y mi boca.
Y yo, sólo
quiero quedarme dormida…
Quiero dejar
que el río corra sin correr tras sus piedras.
Quiero
acompañar a las gaviotas en su débil vuelo.
Quiero nadar
en el infinito océano y si me encuentro con los delfines, no quiero conversar
con ellos, no quiero escucharlos gritar, sólo quiero acariciarlos.
Cuando el
iris se hace parte y no se oyen ruidos sabemos…
Sabemos que
estamos solos,
Sabemos que
estamos en paz,
Sabemos que
hemos muerto,
Sabemos que
hemos crecido y que hemos nacido.
Nos enteramos,
por fin, de cuándo fue que amamos de verdad, de cómo fue que nos hicimos más
“grandes”, de los más eternos sufrimientos y por fin vemos a quiénes fueron
importantes.
Quiero
quedarme dormida…
No quiero
saber que amé los labios llenos de arena dulce.
Quiero
respirar…
No quiero
conocer a todas las estrellas que murieron en mis ojos.
Quiero verlas
en los tuyos.
¿Sin Literatura? No me pidas tanto…
¿Sin Escribir? Pero es la catarsis más necesaria…
¿Sin Leer? Entonces… ¿En qué creería?
¿Sin Literatura? ¡No me pidas tanto!
¿Me preguntas
que se hicieron?
Se hicieron
palabra, se hicieron vuelo, se hicieron arena, se hicieron polvo de estrellas,
se hicieron sueños, se hicieron Literatura, se hicieron miradas, se hicieron
ríos, se hicieron tiempo y se hicieron vida.
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