domingo, 5 de agosto de 2012

El río que no deja de correr...


A partir de : Manrique And Sons (Mauricio Electorat, 1960)


El río que no deja de correr
El río de la vida ha corrido, haciendo sonar sus piedras.
Cantaron las gaviotas, chillaron los delfines.
Y yo, sólo escuché…
Enemigos con máscaras gritaban desde el otro lado, pero no entendían realmente.
Y yo, sólo miraba…
Parece que ha pasado el tiempo.
Los enemigos se han quitado las máscaras, los he mirado a los ojos, todos son iguales a mí.
Tienen mi cara, mis ojos y mi boca.
Y yo, sólo quiero quedarme dormida…
Quiero dejar que el río corra sin correr tras sus piedras.
Quiero acompañar a las gaviotas en su débil vuelo.
Quiero nadar en el infinito océano y si me encuentro con los delfines, no quiero conversar con ellos, no quiero escucharlos gritar, sólo quiero acariciarlos.
Cuando el iris se hace parte y no se oyen ruidos sabemos…
Sabemos que estamos solos,
Sabemos que estamos en paz,
Sabemos que hemos muerto,
Sabemos que hemos crecido y que hemos nacido.
Nos enteramos, por fin, de cuándo fue que amamos de verdad, de cómo fue que nos hicimos más “grandes”, de los más eternos sufrimientos y por fin vemos a quiénes fueron importantes.
Quiero quedarme dormida…
No quiero saber que amé los labios llenos de arena dulce.
Quiero respirar…
No quiero conocer a todas las estrellas que murieron en mis ojos.
Quiero verlas en los tuyos.
¿Sin Literatura? No me pidas tanto…
¿Sin Escribir? Pero es la catarsis más necesaria…
¿Sin Leer? Entonces… ¿En qué creería?
¿Sin Literatura? ¡No me pidas tanto!

¿Me preguntas que se hicieron?
Se hicieron palabra, se hicieron vuelo, se hicieron arena, se hicieron polvo de estrellas, se hicieron sueños, se hicieron Literatura, se hicieron miradas, se hicieron ríos, se hicieron tiempo y se hicieron vida. 

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