viernes, 10 de agosto de 2012

La luz al final del túnel .*


Sacando la voz, 
rompiendo paredes, 
quebrando el cascarón, 
cantando a la luna, 
escribiendo con el cuaderno al revés,
creyendo en cosas nuevas, 
encontré conexiones eternas en este nuevo nacimiento. 

He revivido, 
abrazando los árboles, 
saltando los ríos, 
dejando surgir preguntas, 
aprendiendo de nuevas filosofías de vida. 

Cuestionando los tiempos, 
los espacios,
los mundos,
las vidas, 
el amor y las muertes.

Así voy, 
aullándole al sol, 
durmiendo en la puesta de sol,
atrapando la puesta de luna,
soñando en mis pesadillas, 
dulce renacer,
las cenizas se pegaron en mi espalda, 
se quedaron conmigo, 
pero me dejaron ir, 
seguir creciendo, 
VIVIR.

Ahora bailo sobre hielo, 
ahora se cansa mi espejo de mirar mi antigua cara, 
en transición, 
cambiando de piel, 
el agua turbia me pide ser limpiada y crea un espiral,
un túnel oscuro,
del que nace mi  nuevo yo,
el nuevo alter ego.
Dejando morir al anterior, 
en las cenizas blancas y suaves de mi yo más amado, 
del hogar que me vio crecer.

                        La piel de colores vivos, donde sufrí y sonreí.

La piel está tirada en el suelo de mi habitación dentro de un caos desaliñado dónde mi vida está encerrada y liberada.

Foto por Camila Grimau Fuenzalida.

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